¿Qué tiene que ver el liderazgo con las nuevas maneras de trabajar?
Ya es una realidad, el teletrabajo ha venido para quedarse. En conversaciones con nuestros clientes, una gran mayoría están estableciendo políticas de teletrabajo flexibles, que permiten un mayor grado de decisión al empleado (desde los que dan libertad absoluta al empleado hasta los que fijan un mínimo de días presenciales).
De lo que muchas empresas quizás no son conscientes es de que el teletrabajo es solo la punta del iceberg de un cambio profundo en la manera de trabajar. Se calcula que en España 3 millones de personas estuvieron teletrabajando durante el periodo de confinamiento (marzo-junio). No obstante, ya en septiembre, una gran mayoría seguían teletrabajando de manera parcial o total.
Hemos vivido lo mejor y lo peor del teletrabajo. Ha habido jornadas interminables, conferencias a todas horas, una invasión del espacio personal, la dificultad de conciliar lo personal, lo familiar y lo profesional, la pérdida de contacto con mis compañeros… Y también ha habido la libertad de organizar mi tiempo, la posibilidad de decidir desde dónde trabajo y la reducción de desplazamientos. Las personas que trabajaban lejos de las sedes centrales quizás están más conectadas que nunca.
Ahora hay una mayor libertad, el empleado tiene un mayor poder de decisión, y eso es algo que lo cambia todo. Ha habido un reajuste de poder. Antes la empresa tenía el poder de decidir el lugar de trabajo y el horario; ahora ese poder está repartido. Ese es uno de los cambios más importantes que estamos viviendo: el poder se está distribuyendo, no porque la empresa «empodere», sino porque las personas ejercen su poder.
A mayor libertad, es necesaria una mayor responsabilidad. Sin responsabilidad, la libertad no funciona.
Responsabilidad es una palabra que ha ido perdiendo su sentido original. Hoy en día tiene una connotación de carga, de algo pesado… Si tenemos un problema en un comercio y pedimos hablar con el responsable, ¿qué connotación tiene esta palabra? La persona que tiene que resolver lo que nadie puede, a quien le llegan todos los problemas… Con esta definición, ¿quién quiere ser responsable? Eso sí, está mejor pagado.
Desde nuestro punto de vista, responsabilidad es simplemente la habilidad de responder, Respons-Able. Es tener la habilidad de entender qué está ocurriendo allí fuera (en mi empresa, en mi equipo, en mi familia…) y acceder a mis recursos y mis talentos para responder.
Responder es radicalmente distinto a reaccionar
Imaginemos un lunes por la mañana. Está lloviendo, nos encontramos un atasco tremendo a la entrada de la ciudad, miramos el resto de coches y todo el mundo está con caras grises… Empiezo a pensar: ¿qué hace toda esta gente entrando en Barcelona a la misma hora que yo? ¿Pero no está todo el mundo teletrabajando? Echo de menos el verano, otra vez con las malditas lluvias, mira ese lo que hace, cruzando sin avisar… Me veo lanzándole un insulto. Buf, y además hoy tengo un día horrible con un montón de reuniones…
Otro día, sin saber muy bien por qué, me he levantado con el pie derecho, he desayunado bien, incluso he podido hacer mi meditación diaria. He decidido no mirar las noticias y simplemente dedicar tiempo a estar con mi familia. He cogido el coche, estaba lloviendo y, al llegar a Barcelona, me encuentro un atasco tremendo… Como soy consciente de que no puedo hacer nada con lo de fuera, decido poner el foco en lo que sí está en mi mano, me pongo mi playlist favorita y llamo a un par de amigos con los que hace tiempo que no hablo…
En el primer escenario, ponemos toda nuestra atención en cosas que no podemos cambiar y eso nos puede generar una gran frustración. Esa sensación genera una reacción que es inútil y tóxica. Queremos cambiar aquello que no está en nuestra mano o echarle la culpa a alguien por aquello que no nos gusta.
En el segundo escenario, ponemos toda nuestra atención en las cosas que están en mi ámbito de responsabilidad y tomo la decisión de cómo quiero responder. Ejerzo mi liderazgo, me hago responsable de mi mundo.
Las nuevas maneras de trabajar, en las que las personas y los equipos tienen una mayor autonomía y poder de decisión, y en las que las organizaciones jerárquicas están evolucionando hacia modelos basados en el self-management y la autogestión, hacen que sea fundamental que cada persona ejerza su liderazgo.
Un simple ejercicio: Durante el día de hoy, apunta una situación concreta en la que tus acciones o pensamientos hayan surgido desde la reacción y qué creencias hay detrás. En el ejemplo anterior, una creencia puede ser «No me sé planificar bien, siempre salgo tarde de casa y pillo todos los atascos».
Si tienes la oportunidad y puedes hacerlo, apunta también una situación concreta en la que hayas actuado desde la responsabilidad, qué sensaciones has tenido y qué impacto has tenido en los demás.



